Se cree que este porcentaje va a seguir creciendo en los últimos años.

Las alergias alimentarias son un problema cada vez más presente en todas las familias. Tanto es así que se calcula que uno de cada cinco ciudadanos puede ser alérgico, aun sin conocerlo. Además, las estimaciones apuntan a que este porcentaje va a seguir creciendo.

Un sector de la población que se ve fuertemente afectado por las alergias alimentarias es el de los niños. Un 6% de los niños padecen algún tipo de alergia de este tipo. En este periodo la evolución del paciente es muy distinto del de los mayores. De hecho, usando el tratamiento adecuado, muchos de esos niños llegan a “curarse” de alergias a la leche o al huevo, por ejemplo.

De la evitación a la ingesta progresiva

Antes, los especialistas solían prescribir la evitación total de los alimentos que producían alergia. Desde hace algunos años, los tratamientos van más dirigidos a conseguir la tolerancia de dichos alimentos con la ingesta progresiva. Así, los alergólogos, endocrinos y especialistas en el aparato digestivo recomiendan incluir estos alimentos de la forma más precoz posible, para favorecer la tolerancia.

Las alergias tienen un alto componente genético. Cuando alguno de los padres es alérgico, muy probablemente sus hijos lo serán. Además, los síntomas de alergia alimentaria pueden verse cuando el bebé es muy pequeño. Por ejemplo, los bebés alérgicos a la leche suelen presentar urticarias, dificultad para respirar o descenso de la tensión arterial.

Muchos de los niños que presentan estas alergias desde pequeños lo superan de forma espontánea, sin embargo, en otros persistirá el resto de su vida.

Las alergias que más se pueden ver en niños son a la lecha, el huevo, la fruta, frutos secos, mariscos, legumbres,…además de la alergia al gluten.