10 cosas que debemos hacer para proteger a los niños del calor

Para evitar que enfermen a causa de las altas temperaturas

El calor extremo afecta a todo el mundo, pero mucho más a los niños, que son más sensibles a las altas temperaturas. Por eso, todas las precauciones son pocas para protegerles y evitar que enfermen por esa causa. El calor puede producir deshidratación, agotamiento, calambres, insolación, desmayos, dolores de cabeza, náuseas, dolores musculares,… A continuación enumeramos algunos consejos que nuestro pediatra nos da, para proteger a los más pequeños:

  1. Mantenerse hidratado. Anima a tus hijos a beber con regularidad, incluso sin tener sed. Y para los bebés que no pueden beber agua (hasta los 6 meses), se les debe dar más cantidad de leche, para que no se deshidraten.
  2. Intenta buscar lugares con aire acondicionado. Es la única forma de encontrar temperaturas en las que el niño se encontrará a gusto. Sin embargo, eso no quiere decir que tenga que hacer frío, porque tampoco es bueno para su salud. Evita que el aire les de directamente.
  3. Vístelos con ropa ligera. Ponerles gorra para protegerles del sol.
  4. Descansar más tiempo. Con el calor, el niño se sentirá más cansado, por lo que es normal que necesite más horas para dormir y descansar.
  5. Si el niño está muy caliente, dele un baño de agua fría o rocíele con un aerosol. Será una buena forma de mantenerse fresco.
  6. Si vas a salir al exterior, no olvides aplicar protector solar, con un índice de los más altos. La piel de los niños es muy sensible y no podemos arriesgarnos a que se quemen.
  7. Elige un colchón, protector y sábanas transpirables, que facilite sus horas de sueño.
  8. Evitar salir a la calle durante las horas de más calor. Sin embargo, si en tu casa hace mucho calor y se superan los 35 grados, te aconsejamos que busques algún lugar donde haya aire acondicionado.
  9. Nunca cubras con una manta el coche de tu bebé, porque impedirá que pase el aire.

No dejar bajo ningún concepto a un niño o bebé en un vehículo apagado sin aire acondicionado. Las altas temperaturas que alcanzará el coche pueden tener desenlaces fatales.

Nutrición: beneficios de la dieta mediterránea

Se compone básicamente de frutas, verduras y legumbres.

¿Quién no ha escuchado hablar de los beneficios de la dieta mediterránea? Seguro que ya sabes que este tipo de nutrición que evita la obesidad, mejora nuestra salud cardiovascular, aumenta la esperanza de vida, reduce los niveles de colesterol.

Sin duda, es una de las mejores dietas que existen y de las más completas. No obstante, a veces nos cuesta seguirla debido al ritmo de vida frenético que llevamos y a la falta de tiempo para cocinar y para planificar nuestras comidas.

¿Qué alimentos componen la dieta mediterránea?

En este tipo de dieta son básicas

  • Las frutas: se recomienda sobre todo consumir cítricos como naranjas, limones, manzanas, melón, sandía, uvas,…
  • Las verduras de todo tipo.
  • Las legumbres
  • Los cereales
  • Los frutos secos.
  • El aceite de oliva, que puede ser la principal fuente de grasa.
  • El pescado.
  • Y en cantidades más moderadas, los huevos y la carne de ave.

Como podéis comprobar, se trata de una dieta muy variada, lo que hace de ella una de las dietas más beneficiosas para la salud.

Y eso es debido a que sus grasas provienen sobre todo de alimentos que aportan grasas saludables, como las del aceite de oliva o las del pescado (omega-6 y omega-3). Además, es una dieta rica en antioxidantes naturales y en fibra.

¿Necesitas más razones para cambiar tu alimentación? ¿No sabes si lo estás haciendo correctamente? Acude a nuestro nutricionista y te asesorará sobre la mejor dieta en tu caso concreto.

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Prevenir la salmonelosis en verano

Las personas que enferman con esta bacteria sufren trastornos intestinales.

aparato digestivo madridEn verano se multiplican los casos de intoxicaciones alimentarias, debido al mal estado de los alimentos por el calor. Entre ellas, una de las más comunes es la salmonelosis. Se produce por una bacteria llamada “salmonella”, que contamina los alimentos que no están conservados correctamente.

Las personas que enferman con esta bacteria sufren trastornos intestinales, como diarreas, cefaleas, náuseas o dolor abdominal. El mayor problema es que se puede producir una deshidratación grave del paciente, por lo que, ante la aparición de los primeros síntomas, conviene acudir al médico.

Algunos de los alimentos que pueden transmitir la bacteria son: huevos crudos o mal cocidos y sus derivados, leche cruda, agua contaminada, carne y sus derivados de algún animal infectado. También se han detectado casos de salmonelosis por consumo de fruta y verdura contaminadas al cortarlas.

Es una enfermedad muy contagiosa y se puede transmitir de un paciente a otro por la manipulación de alimentos, por ejemplo.

Consejos para prevenirla

Si no quieres que la salmonelosis te amargue las vacaciones o el verano, te damos algunas recomendaciones para prevenirla:

  • Lavarse bien las manos antes, durante y después de preparar los alimentos.
  • Refrigerar correctamente los alimentos preparados.
  • Cocer bien los alimentos de origen animal, en especial los que provienen de las aves, carne de cerdo, productos hechos a base de huevo y platos preparados con carne.
  • Mantener la cocina limpia.
  • Proteger los alimentos de la posible aparición de roedores e insectos.
  • No consumas huevos crudos o poco cocidos. Y no usar huevos sucios con el cascarón roto.
  • Si tienes diarrea, no preparar los alimentos ni cuidar a personas enfermas, niños o ancianos.
  • Lavarse correctamente las manos después de defecar.