En verano, controla tu diabetes

Con el calor se producen más hipoglucemias y hay que tener cuidado.

diabetes madridDurante la época veraniega, el calor hace que nos resulte más difícil mantener los niveles de glucosa a raya. Y eso se produce porque las altas temperaturas dilatan los vasos sanguíneos, absorbiendo más insulina y provocando hipoglucemias con más frecuencia. De ahí, que los enfermos de diabetes deban extremar las precauciones.

Para evitarlo puedes seguir una serie de consejos que te ayudarán a cuidar tu salud durante estos meses:

– Hay que tener en cuenta los cambios que sufre nuestra vida en verano (de comida, de actividad), y tenerlo en cuenta por si hiciera falta cambiar las pautas de insulina. Para ello, se deben controlar los niveles de glucosa con más frecuencia. Además, no debes olvidarte de medirlo antes de conducir para evitar accidentes.

Bebe suficiente agua y evita bebidas gaseosas y con mucho azúcar. La hidratación es muy importante para no elevar los niveles de glucosa. Si tienes dudas, consulta a tu médico sobre la cantidad recomendada en tu caso concreto.

Cuida los medicamentos y mantenlos alejados del calor. Por ejemplo, la insulina debe estar fresca y no debe darle directamente la luz del sol.

– Cuando salgas de viaje no te olvides de llevar tu medicación y las herramientas para medir los niveles de glucemia. Además, si vas a facturar el equipaje, estos elementos deben viajar contigo en el equipaje de mano. No puedes arriesgarte a que se pierdan. Por otro lado, te recomendamos que lleves siempre el doble de medicación por si acabas en un sitio donde no puedas comprarla

Protégete de la exposición solar directa en las horas centrales del día, usando protección solar y ropa ligera.

No debes olvidarte de practicar un poco de ejercicio, aunque sea caminar. Cuando lo hagas, no elijas lugares donde haga demasiado calor y si lo haces al aire libre, elige las primeras horas de la mañana o las últimas del día.

Lleva siempre contigo algún alimento que contenga azúcar, por si sufres una hipoglucemia. Esto hay que hacerlo siempre y mucho más en verano.

Cuida de no tener heridas en tus pies y nunca camines descalzo porque será más fácil que sufras cortes, ampollas,…

– Si vas a realizar algún viaje largo, no te olvides de intentar planificarlo para que no interfiera en las comidas. Durante esos días intenta llevar el mayor control posible.

 

La obesidad relacionada directamente con 8 tipos de cáncer

Algunos de ellos son el cáncer de hígado, páncreas u ovarios.

obesidadLa Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado que ocho tipos de cáncer están relacionados con la obesidad y el sobrepeso. En concreto, la evidencia se ha encontrado en los siguientes tipos: cáncer de estómago, hígado, páncreas, ovario, tiroides, meningioma, y mieloma múltiple.

Asimismo, se demostró hace tiempo que la obesidad puede convertirse en un factor de riesgo en el cáncer de colon y recto, esófago, riñón, mama en mujeres posmenopáusicas y el endometrio en el útero.

Por ende, reducir el exceso de grasa corporal disminuye de forma proporcional las posibilidades de padecer cáncer. Así, los expertos en oncología recomiendan mantener un peso saludable con el fin de reducir el riesgo. Incluso cuidar este aspecto desde la edad infantil, ya que en diversos casos se ha comprobado que el sobrepeso en niños puede estar relacionado con casos de cáncer en la edad adulta.

Desde Clínica Fuensanta, tu médico en Madrid, recordamos la importancia de prestar atención a nuestra salud a diario para prevenir enfermedades más graves. Un simple gesto como cuidar la alimentación o hacer ejercicio puede cambiar la predisposición a padecer, no solo cáncer, sino otras muchas enfermedades. La prevención es el tratamiento más importante.

El riesgo de cáncer aumenta en mujeres con sobrepeso

También tienen más riesgo de sufrir diabetes tipo 2, presión arterial alta o enfermedades cardiovasculares.

Las personas con obesidad tienen demasiada grasa en el cuerpo, y por eso tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud como la diabetes tipo 2, presión arterial alta o enfermedades cardiovasculares. Además, se ha descubierto que estas personas también tienen un mayor riesgo de sufrir cáncer.

Los motivos que pueden llevar a ello son:

  • El aumento de los niveles de insulina.
  • La inflamación crónica de nivel bajo, relacionada con el aumento de muchos casos de cáncer.
  • Cantidades más elevadas de estrógenos, que hacen crecer el riesgo de cánceres como el de mama o endometrio.
  • El número alto de células grasas que producen un crecimiento de las células cancerosas.
  • La pérdida de peso y recuperación de forma repetida también puede ser un factor desencadenante.

Los tipos de cáncer más asociados al sobrepeso son el de mama, el de colon, de útero, riñón, cuello y cabeza, esófago, páncreas, endometrio, próstata, vesícula biliar o tiroides.

Los expertos recomiendan mantener un peso saludable. Para ello, se deben seguir unas normas alimenticias que ayudarán a conseguir el peso deseado (comer fruta, verduras, proteínas magras y grano integral, limitar los alimentos y bebidas con mucho azúcar). Por supuesto, la actividad físicas es muy importante para completar la dieta alimenticia; entre 30 y 60 minutos de ejercicio moderado diario puede ser suficiente.

A veces, los cambios nutricionales y de actividad física no son suficientes, porque el sobrepeso de debe a otros factores como los genéticos, hormonales, ambientales, emocionales,… En este caso, acudir a un nutricionista experto en estos temas, te ayudará a determinar tus necesidades concretas.

Beber muchas bebidas azucaradas, ‘light’ y zumos de fruta aumenta el síndrome metabólico

El síndrome metabólico es uno de los mayores problemas de salud mundial.

bebidas azucaradasTomar más de 5 vasos semanales de bebidas azucaradas, light o zumos de fruta aumenta la posibilidad de sufrir lo que se conoce como el síndrome metabólico.

Este síndrome es un conjunto de factores de riesgo que incluyen el aumento de la obesidad abdominal, hipertensión, aumento de los niveles de triglicéridos, y reducción del conocido como colesterol bueno (HDL). Así, las personas con síndrome metabólico tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un infarto de miocardio o un derrame cerebral y un riesgo dos veces mayor de morir por alguna de estas causas.

Para determinar si se sufre o no el síndrome metabólico, se mide la circunferencia de la cintura. La grasa que se acumula alrededor de la cintura es la más peligrosa desde el punto de vista del riesgo cardiovascular. En concreto, los hombres no deberían superar los 102 cm, mientras que las mujeres no deberían superar los 88 cm.

No más de 5 vasos semanales

Varios estudios han demostrado que las personas que beben más de esta cantidad (5 vasos) tienen entre un 43 y un 74% más de posibilidades de desarrollar este síndrome. Y existe mucho más riesgo cuando hablamos de bebidas light edulcoradas que en el caso de bebidas azucaradas.

Por otro lado, el consumo habitual de bebidas azucaradas incrementa en un 9% el riesgo de tener hipertensión y niveles bajos de colesterol bueno. Las bebidas light y los zumos naturales aumentan el riesgo de obesidad abdominal.

En el caso del consumo de zumos de frutas naturales y envasados, se ha comprobado que su ingesta excesiva aumenta el riesgo de padecer el síndrome con el tiempo.

Por lo tanto, los expertos en endocrinología recomiendan disminuir su consumo a menos de 5 vasos a la semana. Asimismo, recuerdan la importancia de seguir una alimentación lo más cercana posible a la conocida como Dieta Mediterránea, donde se incluye el consumo de cantidad suficiente de agua y vino tinto con moderación, mientras que las bebidas azucaradas o edulcoradas no están incluidas.

Los pistachos ayudan a reducir el estrés

Los pistachos ayudan a reducir el estrés diario.

Un estudio realizado por la Universidad Estatal de Pennsylvania (Estados Unidos) ha demostrado que la ingesta de pistachos ayuda a reducir la presión arterial y el estrés diario.

Algunas actividades cotidianas como el trabajo, hablar en público, un proyecto cercano…puede provocar un aumento de la presión arterial. Y desde luego, es imposible evitar ciertas situaciones que pueden estresarnos cada día.

Pues bien, tras el estudio en un grupo de personas tras la ingesta de diferentes cantidades de pistachos, se ha demostrado que una dieta sana, completada con la ingesta de pistachos reduce la presión arterial sistólica, la resistencia vascular periférica y la frecuencia cardiaca en situaciones de estrés agudo. Además, ayuda combatir la depresión, el estrés y la ansiedad. Y por último, mejora la calidad del sueño.

Los pistachos son ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas y además son antioxidantes. Tienen potasio, que regula las funciones corporales básicas como la nerviosa y la muscular. Además, los pistachos son ricos en magnesio, que intervienen en la transmisión neuromuscular y la liberación de energía.

Ante cualquier duda sobre nutición, acude a tu endocrino y te aconsejará la mejor dieta a seguir teniendo en cuenta todas tus patologías y características propias.

Consumo de huevos y salud cardiovascular

Diversos estudios descartan la relación entre su consumo y las enfermedades cardiovasculares

Durante muchos años se creyó que el consumo de huevos podía ser perjudicial para la salud cardiovascular, debido al aporte de colesterol que tiene la yema. Por ello, los nutricionistas y especialistas en alimentación recomendaban restringir el consumo de huevos.

Desde los años 90, y basándose en diversos estudios, se ha producido un cambio de tendencia sobre la ingesta de este alimento. De hecho, se empezó a considerar el gran valor nutricional del huevo.

Asimismo, desde la Asociación Americana del Corazón (AHA), aseguran que el colesterol procedente del consumo de huevos no añade ningún riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Incluso recomiendan tomar un huevo diario en personas totalmente sanas y hasta 4 por semana en personas con otros factores de riesgo.

En lo que todos los especialistas coinciden es el elevado aporte de nutrientes de los huevos. Contienen sales minerales, ácido fólico, vitamina B, proteínas y ácidos grasos monoinsaturados. Todos estos nutrientes podrían incluso ayudar a reducir el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias del corazón.