Niños y ancianos: los más vulnerables al cambio de hora

Afecta al sueño, la alimentación y el estado de ánimo

Con el cambio de hora llegan los trastornos en nuestros hábitos. Afecta a nuestro sueño, a la alimentación e incluso al estado de ánimo.

Los efectos del cambio horario se producen porque se ve afectado nuestro ritmo circadiano, que está regulado por un sistema hormonal. Este sistema ajusta las principales actividades diarias del individuo como los momentos de dormir y comer. Con el cambio de horario, nuestro ritmo circadiano se desequilibra.

Entre los síntomas producidos por ese desequilibrio se encuentran cambios en el estado de ánimo, desvelos, irritabilidad, falta de concentración y cansancio.

Los efectos pasan en unos días

No hay que preocuparse por estos cambios ya que habitualmente, se reajustan por sí mismos pasados unos días. Aun así, a las personas a las que más afecta es a los niños y ancianos, que precisan de más días para adaptarse al nuevo horario

Para evitarlos o atenuar sus efectos se aconseja mantener los hábitos de vida tal y como estaban antes del cambio de hora. Además, puedes tener en cuenta los siguientes consejos para notar el cambio lo menos posible: no dormir la siesta durante los primeros días, realizar ejercicio moderado todos los días (pero nunca antes de acostarnos porque activará nuestro organismo), evitar tomar bebidas como café o alcohol, o cenar ligero para que nos resulte más fácil conciliar el sueño.

Discapacidad por causa del ictus

El ictus es la segunda causa de muerte en los países occidentales

En España unas 330.000 personas están afectadas por algún tipo de discapacidad causado por un ictus. Asimismo, se ha determinado que el ictus es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad permanente en los adultos de los países occidentales.

El ictus afecta cada año a unas 120.000 personas en España. De ellas, al menos el 40% sufrirá incapacidades para realizar su vida normal tras sufrir el ictus.

Esta enfermedad afecta más a los países envejecidos, como España, porque suele ocurrir más a personas de edades avanzadas. De hecho, las posibilidades de padecer un ictus aumentan a partir de los 60 años. No obstante, nadie está libre de poder padecerlo, ya que se dan muchos casos en personas jóvenes; de hecho, en los últimos años han aumentado un 25% el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años.

Factores de riesgo

La mayor parte de los casos de ictus están relacionados con  los siguientes factores de riesgo: hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas, colesterol alto, apnea del sueño, obesidad y por supuesto, cualquier hábito de vida nocivos (tabaco, alcohol, sedentarismo o estrés).

Por lo tanto, reduciendo estos factores de riesgo, reduciremos considerablemente la posibilidad de sufrir esta patología. Al mismo tiempo, debido a los avances médicos, la mortalidad por ictus ha descendido. Así, se está avanzando considerablemente en el tratamiento del mismo. Y cada vez son más los pacientes que son capaces de llevar una vida normal tras recuperarse del ictus.