El pediatra te indicará el orden en que se deben introducir los alimentos.

comida bebéA partir de los 5-6 meses el bebé empieza a complementar su alimentación con papillas, purés y alimentos sólidos. Hasta este momento, la alimentación de tu hijo no suele dar demasiados quebraderos de cabeza, ya que los biberones o la lactancia materna lo solucionan. Pero ¿y cuándo tenemos que dar el siguiente paso?

Muchas madres y padres se sienten perdidos y consultan a su pediatra sobre la mejor forma de alimentar a su bebé en esta fase. Pues bien, queremos daros algunos consejos para que ya desde pequeños empiecen a comer de forma saludable.

Lo primero que debes saber es que como la comida casera no hay nada… Aunque existe comida para bebé precocinada, si te es posible, prioriza siempre los alimentos naturales que puedas cocinar tú misma. Los potitos pueden sacarte de algún aprieto o resultar útiles en determinadas situaciones, pero recomendamos que no sean la base de la alimentación del bebé.

Sus nuevos platos suelen consistir en papillas de cereales, de fruta, puré de carne y pescado con verdura, legumbres,… El pediatra te irá dando las instrucciones sobre el orden para introducir cada uno de ellos, con el objetivo de descartar intolerancias o alergias alimenticias. Por ejemplo, el primer pescado que se introduce en la dieta del niño es el blanco (antes que el azul).

¿La sal y el aceite son buenos para el bebé?

Normalmente todos estos productos van hervidos y triturados. No se debe poner sal en las comidas, ya que cuando son tan pequeños los bebés no pueden tomar cantidades demasiado altas de sodio (y los alimentos ya lo llevan por sí mismos). Por el contrario, sí puedes añadir media cucharada de aceite de oliva cuando se va a tomar la papilla, ya que estará más suave y ayudará a evitar el estreñimiento.

Mantén una higiene exquisita a la hora de preparar la comida de tu bebé. Lava bien la fruta y verdura, los utensilios con los que cocinas.

Acostumbrar al niño a los nuevos hábitos puede resultar complicado en muchas ocasiones. Cada bebé es distinto y existen muchas fórmulas para hacer que el cambio sea lo más fácil posible. Lo normal es que al principio necesiten que esté bien triturado, sin grumos, para que la textura no les resulte demasiado nueva. Tú misma verás qué es lo que mejor funciona en el caso concreto de tu hijo, pero ten en cuenta que habrá un periodo de adaptación. ¡No desesperes!