Debemos beber al menos 2 o 3 litros al día.

hidratarse en veranoNo nos cansamos de repetir siempre el mismo mantra: ¡hay que beber mucha agua! Es bueno para evitar enfermedades renales, para prevenir la obesidad y algunos tipos de cáncer, y además nos ayuda a mantener nuestro organismo en un nivel adecuado.

Como ya sabéis, hay que procurar beber todos los días un mínimo de 2 o 3 litros de agua al día. Puede ser solo en agua, o también en infusiones, sopas o zumos. Sólo de esta forma conseguiremos mantener la adecuada hidratación de nuestro cuerpo.

En invierno es más difícil, pero en verano y con estos calores, nos resulta más fácil. Pero en verano no sólo apetece más, sino que es prácticamente obligatorio. Sin darnos cuenta, el calor hace que perdamos mucho líquido y nos vayamos deshidratando poco a poco. Por eso aconsejamos incluso ir siempre acompañado de una botella de agua para obligarnos a beber de vez en cuando.

Sigue estas 5 normas para estar hidratado todo el día:

  • Bebe sin esperar a tener sed.
  • Las bebidas isotónicas pueden ayudarte a rehidratarse.
  • Bebe de 2 a 3 litros de agua al día.
  • No olvides hidratarte antes y después de realizar actividades físicas.
  • Ten en cuenta tu tipo de dietas para determinar concretamente el agua que debes beber. Y ante la duda, consulta al especialista de medicina interna.

Mejor por dentro y por fuera

¿Quieres más motivos para tomar más agua? Pues ahí van más, porque además de conseguir una mejor salud, también conseguiremos aumentar nuestra belleza. La piel está más luminosa cuando estamos hidratados y evitaremos la tan temida retención de líquidos, que nos hace engordar.

Por último, el agua hará que nuestras digestiones sean más fáciles y regularás mejor tu temperatura corporal. Del mismo modo te sentirás con más energía.

Más importante en niños y ancianos

Y si para cualquier persona es importante beber mucha cantidad de agua, mucho más para los niños y personas mayores. Estas últimas regulan peor la cantidad de líquidos de su organismo y sienten menos necesidad de agua. Sin darse cuenta, los ancianos pueden llegar a deshidratarse, por lo que es muy positivo obligarles a que beban agua continuamente.

Lo mismo ocurre con los niños, que habrá que estar encima de ellos para que beban de forma constate. Y es que los más pequeños tienen la consciencia de la sed poco desarrollada.