Artritis

La artritis es la inflamación de la articulación, que se produce por el desgaste del cartílago que la protege. En la mayoría de los casos la inflamación desaparece con el tratamiento. Y cuando no lo hace, estamos ante un caso de artritis crónica.

Existen más de 100 tipos diferentes de artritis, aunque la más común es la osteoartritis. Otros tipos de los más conocidos son: espondilitis anquilosante, artritis reumatoide, infecciones bacterianas, artritis psoriásica, artritis reactiva, esclerodermia, lupus eritematoso sistémico (LES).

¿Qué causa la artritis?

La cusa de esta enfermedad puede ser:

  • Una enfermedad autoinmune.
  • Fractura ósea.
  • El desgaste y deterioro normal de las articulaciones.
  • Infección por bacterias o virus.
  • Cristales como el ácido úrico o el dihidrato de pirofosfato cálcico.

¿Qué síntomas se tienen?

La artritis causa dolor, hinchazón, rigidez y movimiento limitado en la articulación. Además, se pude sufrir:

  • Dolor articular.
  • Inflamación articular.
  • Disminución de la capacidad para mover la articulación.
  • Enrojecimiento y calor de la piel alrededor de una articulación.
  • Rigidez articular, especialmente en la mañana.

Además, algunos tipos de artritis pueden causar deformaciones en la articulación.

Tratamiento de la artritis

Lo principal es reducir el dolor, mejorar el movimiento de la articulación y prevenir un daño mayor. Lo primero es recetar analgésicos.

Se aconsejará al paciente cambiar algunos hábitos de vida y realizar un programa de ejercicios adecuado a su caso en concreto. Por ejemplo, se aconseja dormir de 8 a 10 horas cada noche, evitar permanecer en la misma posición mucho tiempo, evitar posiciones que ejerzan tensión sobre las articulaciones afectadas, reducir el estrés, llevar una alimentación saludable (consumir alimentos ricos en Omega-3), evitar el alcohol y el tabaco, y el sobrepeso.

Asimismo, se aconseja acudir al fisioterapeuta para recibir las terapias adecuadas, que mejorarán el estado del paciente y la evolución de la enfermedad.

En algunos casos se necesita cirugía, cuando otros métodos no funcionan.

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Recordatorio: esta información tiene como fin proporcionar pautas generales y no dar una opinión médica definitiva. Es importante que consulte a su médico sobre su enfermedad específica y el tratamiento más adecuado.

La principal complicación que puede surgir cuando se sufren vómitos con sangre es el atragantamiento del paciente. Además, debido a la pérdida de sangre, puede producirse un déficit de glóbulos rojos o una hemorragia excesivaGuardar

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