Artroscopia de Rodilla (Reconstrucción de Ligamentos Cruzados)

La reconstrucción de ligamentos cruzados también se conoce como artroscopia de rodilla. Se trata de una cirugía para reconstruir el ligamento que se encuentra en el centro de la rodilla. Este ligamento, ligamento cruzado anterior, mantiene la tibia en su lugar. Su rotura puede provocar que durante la actividad física, la rodilla no se mueva correctamente.

¿Cuándo se realiza una artroscopia de rodilla?

Las lesiones en el ligamento cruzado producen inestabilidad en la rodilla. Y a la larga, esto aumenta la probabilidad de una rotura de menisco. La reconstrucción de ligamento cruzado se recomienda además cuando hay dolor en la rodilla, cuando se hace imposible realizar deporte u otras actividades cotidianas, cuando otros ligamentos están dañados o cuando hay una rotura de menisco.

¿En qué consiste la reconstrucción de ligamentos cruzados?

Para realizar esta intervención se usa anestesia general o epidural. Se reemplaza el ligamento cruzado anterior por tejido del cuerpo del propio paciente o de un donante. Cuando el tejido se coge del propio cuerpo, se le denomina autoinjerto y suele tomarse de un tendón de la rótula o de un tendón de la corva. El tejido tomado de un donante se denomina aloinjerto.

Durante el procedimiento se inserta una cámara dentro de la rodilla a través de una pequeña incisión. A través de otras pequeñas incisiones alrededor de la rodilla se introducen el resto de instrumental médico. Se retira el ligamento viejo y se fija el nuevo ligamento con tornillos u otros dispositivos para mantenerlo en su lugar.

¿Cómo es el postoperatorio?

Lo normal es que el paciente abandone el hospital al día siguiente de la cirugía (dependiendo de cada paciente) y deberá usar muletas entre la primera y la cuarta semana. Se aconseja mover la rodilla inmediatamente después de la cirugía para prevenir la rigidez.

Una vez en casa, el paciente necesitará la ayuda de algún amigo o familiar para realizar las actividades diarias. No se recomienda coger peso, ni doblar demasiado la rodilla hasta que el ligamento esté bien asentado.

Tras la operación suele ser necesario que el paciente siga un programa de rehabilitación durante 4 o 6 meses. Esta rutina puede ayudarle a recuperar el movimiento normal y fuerza en la rodilla. Además, se consigue una recuperación más temprana.

La recuperación total suele darse transcurridos también esos 4 o 6 meses. Esta intervención suele ser muy efectiva. Las novedosas técnicas que se utilizan hacen posible una recuperación más rápida y menos complicaciones en la cirugía.

CLINICA FUENSANTA

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