El papel de los padres es fundamental para que la visita al pediatra sea menos traumática.

pediatraMuchos niños temen el momento de la visita al pediatra a pesar de que durante los primeros años de vida acuden a su consulta muy a menudo. A partir de los 6 meses aproximadamente, el niño empieza a tomar conciencia de que está con un extraño, que además lo está examinando con herramientas extrañas. Cada niño es un mundo y lo exteriorizará de una forma distinta.

Por supuesto, la forma de actuar del pediatra será muy importante para que el niño se sienta cómodo. Su tono de voz, la forma de tocarle, tranquilizarle,… Pero los padres también pueden ayudar a que la visita al especialista no sea tan traumática. A continuación te damos una serie de consejos que sin duda te resultarán muy útiles:

  • Llévate su juguete preferido. Si empieza a llorar desconsolado, le reconfortará tenerlo a su lado en ese momento.
  • No le tumbes nada más entrar en la consulta. Espera a que se familiarice primero con el entorno.
  • Desnúdale despacio. Y si es posible, háblale mientras lo haces, para que sienta que lo haces como en casa y que coja confianza.
  • Cuando el niño sea más mayor, avísale con tiempo de que vais a ir al médico. De esta forma se irá haciendo a la idea.
  • Nunca pierdas la calma. Por mucho que llore el niño, que el pediatra esté haciéndole muchas pruebas desagradables, tú nunca debes mostrarte intranquilo. Sólo conseguirás que el niño se asuste más aún.
  • Pierde la costumbre de amenazar a tu hijo con ir al médico. Debe entender que el médico es un profesional bueno, que cura a las personas cuando están enfermas. No demonizar esa figura.
  • Si el pediatra pregunta a tu hijo en la consulta, déjale a él que responda.