La fisioterapia mejora el equilibrio y la fuerza de los músculos.

Recuperarse de un ictus es un proceso largo y costoso, que requiere un trabajo diario del paciente, asesorado como no, por los diferentes especialistas médicos que le tratan. Sin embargo, algunas prácticas pueden hacer que el proceso de recuperación sea más rápido. Por ejemplo, rehabilitación o sesiones con un fisioterapeuta. Hoy queremos mostraros lo importantísimo que es realizar la rehabilitación tras sufrir un ictus.

¿Pero qué actividades de fisioterapia nos pueden ayudar a recuperarnos?

El fisioterapeuta determinará cuáles son los ejercicios más adecuados dependiendo de las particularidades de cada paciente. No obstante, estos ejercicios pueden consistir en trabajos para la coordinación y el equilibrio, fortalecer los músculos de la cara, trabajar la motricidad de las manos, mejorar las posturas para prevenir lesiones, ejercicios para trabajar la marcha.

La clave del éxito está en la repetición y el aumento de la dificultad de los ejercicios, para conseguir la reconexión neurológica del cerebro. La realización de estos ejercicios les permite tener una mayor autonomía en menos tiempo. Además, se reduce también la posibilidad de recaidas.

De hecho, cuando un paciente ha sufrido un ictus, no puede abandonar el hospital hasta que mantiene el equilibrio y puede realizar, con cierta habilidad, actividades como vestirse. Por eso, una vez que se considera que la vida del paciente no está en peligro, se comienza con las sesiones de rehabilitación tan importantes para la recuperación total.

Para cualquier duda, acude al Servicio de Fisioterapia y Rehabilitación de Clínica Fuensanta. Sus profesionales expertos, te aconsejarán cuál es el protocolo a seguir en tu caso.