Los cambios pueden ser un síntoma de cáncer de piel.

Los que tenemos lunares a veces no les damos demasiada importancia. Sin embargo, debemos reeducarnos y dedicar el tiempo suficiente a revisarlos. Y es que un cambio en el tamaño o la forma de tus lunares, puede ser uno de los primeros síntomas de un cáncer de piel.

No es necesario que se haga todos los días, puesto que la mayoría de los lunares no son peligrosos. Pero sí que no te olvides de ellos para siempre.

Los que más debes vigilar son los que son diferentes al resto de lunares que tienes en el cuerpo y sobre todo los que más están expuestos al sol. También debes estar atento a los lunares que aparezcan a partir de los 30 años, que cambian de color, tamaño y/o forma. Por último, te puede poner sobre alerta cualquier lunar que sangre, pique o se vuelva sensible o doloroso.

Una vez que hayas notado cualquiera de estas circunstancias, deberías acudir a un dermatólogo, para que los revise. El especialista puede tomar una pequeña muestra de tejido para examinarla, e incluso decidir eliminarlo.