Nutrición: beneficios de la dieta mediterránea

Se compone básicamente de frutas, verduras y legumbres.

¿Quién no ha escuchado hablar de los beneficios de la dieta mediterránea? Seguro que ya sabes que este tipo de nutrición que evita la obesidad, mejora nuestra salud cardiovascular, aumenta la esperanza de vida, reduce los niveles de colesterol.

Sin duda, es una de las mejores dietas que existen y de las más completas. No obstante, a veces nos cuesta seguirla debido al ritmo de vida frenético que llevamos y a la falta de tiempo para cocinar y para planificar nuestras comidas.

¿Qué alimentos componen la dieta mediterránea?

En este tipo de dieta son básicas

  • Las frutas: se recomienda sobre todo consumir cítricos como naranjas, limones, manzanas, melón, sandía, uvas,…
  • Las verduras de todo tipo.
  • Las legumbres
  • Los cereales
  • Los frutos secos.
  • El aceite de oliva, que puede ser la principal fuente de grasa.
  • El pescado.
  • Y en cantidades más moderadas, los huevos y la carne de ave.

Como podéis comprobar, se trata de una dieta muy variada, lo que hace de ella una de las dietas más beneficiosas para la salud.

Y eso es debido a que sus grasas provienen sobre todo de alimentos que aportan grasas saludables, como las del aceite de oliva o las del pescado (omega-6 y omega-3). Además, es una dieta rica en antioxidantes naturales y en fibra.

¿Necesitas más razones para cambiar tu alimentación? ¿No sabes si lo estás haciendo correctamente? Acude a nuestro nutricionista y te asesorará sobre la mejor dieta en tu caso concreto.

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¿Cómo evitar el Síndrome Postvacacional?

Los que lo sufren se sienten cansados, tristes, irritables, con sueño.

psicólogo madridEl verano va llegando a su fin y quien más o quien menos ya sabe lo que es volver al trabajo y lo duro que puede ser. Seguro que has oído hablar del Síndrome Postvacacional, que es el tiempo que tardamos en acostumbrarnos a las nuevos horarios y costumbres, tras el periodo estival.

Las personas que sufren este síndrome, alrededor de un 60% de la población total, pueden sentirse más cansados de lo habitual, tristes, irritables, sufrir somnolencia. Por suerte, estos síntomas no suelen durar más de dos semanas y en la mayoría de los casos desaparece en unos días.

Realmente, no es un problema clínico, que necesite de la atención de un médico. Simplemente es una dificultad de adaptación a los cambios. No obstante, en los casos más acusados, se puede requerir la ayuda de un psicólogo, para superar los síntomas lo antes posible.

Desde Clínica Fuensanta, queremos hacer que la vuelta de las vacaciones sea más fácil, y por eso os vamos a dar una serie de recomendaciones para que el síndrome postvacacional pase prácticamente desapercibido:

  • No permanezcas en tu lugar de vacaciones hasta el día antes de incorporarte al trabajo. Regresa a casa unos días antes, para que puedas ir cogiendo los hábitos que tenías antes de irte.
  • Esos días antes empieza a ir adelantando la hora de levantarte poco a poco, para que no te cueste demasiado el primer día de trabajo. Por supuesto, adelanta también la hora de acostarte.
  • Una vez en el trabajo, evitar los momentos de mucha presión. Debemos ser conscientes de que lleva un tiempo situarse de nuevo y no podemos estar al 100% el primer día. Por supuesto, no te sobrecargues de trabajo al princio. ¡Somos humanos!
  • Disfruta de tu vida cotidiana, haz planes con amigos o familia, sal a cenar, o dedica tiempo a esas aficiones que más te gustan. Las vacaciones no son los únicos momentos en que podemos disfrutar y vivir experiencias positivas, te ayudará a tener más ganas en el trabajo.
  • Para futuras vacaciones, aconsejamos dividir las vacaciones a lo largo de todo el año. Cuantos más días seguidos estés de vacaciones, más te costará volver de nuevo. Por lo tanto, siempre será mejor dividir el mes de vacaciones en 15 días, que irse el mes entero.

Se recomienda que los niños visiten al podólogo al inicio del curso escolar

La primera visita debe realizarse entre los 4 y 5 años.

podólogo madridFalta muy poco para la vuelta al cole y los podólogos recomiendan realizar una revisión de los pies de los niños antes de empezar el curso. A no ser que haya alguna alerta, se aconseja que la primera visita al podólogo sea entre los 4 y 5 años, y a partir de ese momento, una vez al año.

De la misma forma que llevamos a los más pequeños al pediatra regularmente, o al oftalmólogo u odontólogo, debemos concienciarnos de que es igual de necesario acudir una vez al año al podólogo, para que controle el crecimiento de los pies de los niños. Muchos niños no usan el calzado adecuado y hay una alta tasa de niños con pies planos.

¿Qué calzado debemos comprar?

El especialista en podología te indicará una serie de recomendaciones para comprar el calzado adecuado y evitar deformaciones en los pies. Por ejemplo, los niños no deben ir al colegio con zapatillas destinadas a jugar al fútbol, ya que su horma es muy estrecha, la suela muy fina y el material artificial, y pueden afectar al pie del niño.

Debemos optar por calzado con cordones o velcro, para evitar que el pie se mueva. A ser posible, que el calzado sea de calidad, hecho de materiales naturales y que sean transpirables.

Igualmente, no se recomienda que el calzado sea más grande de su número, porque alteraría su forma de andar.

Prevenir la salmonelosis en verano

Las personas que enferman con esta bacteria sufren trastornos intestinales.

aparato digestivo madridEn verano se multiplican los casos de intoxicaciones alimentarias, debido al mal estado de los alimentos por el calor. Entre ellas, una de las más comunes es la salmonelosis. Se produce por una bacteria llamada “salmonella”, que contamina los alimentos que no están conservados correctamente.

Las personas que enferman con esta bacteria sufren trastornos intestinales, como diarreas, cefaleas, náuseas o dolor abdominal. El mayor problema es que se puede producir una deshidratación grave del paciente, por lo que, ante la aparición de los primeros síntomas, conviene acudir al médico.

Algunos de los alimentos que pueden transmitir la bacteria son: huevos crudos o mal cocidos y sus derivados, leche cruda, agua contaminada, carne y sus derivados de algún animal infectado. También se han detectado casos de salmonelosis por consumo de fruta y verdura contaminadas al cortarlas.

Es una enfermedad muy contagiosa y se puede transmitir de un paciente a otro por la manipulación de alimentos, por ejemplo.

Consejos para prevenirla

Si no quieres que la salmonelosis te amargue las vacaciones o el verano, te damos algunas recomendaciones para prevenirla:

  • Lavarse bien las manos antes, durante y después de preparar los alimentos.
  • Refrigerar correctamente los alimentos preparados.
  • Cocer bien los alimentos de origen animal, en especial los que provienen de las aves, carne de cerdo, productos hechos a base de huevo y platos preparados con carne.
  • Mantener la cocina limpia.
  • Proteger los alimentos de la posible aparición de roedores e insectos.
  • No consumas huevos crudos o poco cocidos. Y no usar huevos sucios con el cascarón roto.
  • Si tienes diarrea, no preparar los alimentos ni cuidar a personas enfermas, niños o ancianos.
  • Lavarse correctamente las manos después de defecar.

Claves para convivir con el colon irritable

Algunos de sus síntomas son la diarrea, los gases o el dolor abdominal.

El Síndrome del Intestino Irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal que afecta al colon y que se caracteriza por un cambio en el hábito de las defecaciones, además de dolor abdominal. Algunos de los síntomas más habituales son: diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, cólicos, gases, moco en las heces.

Este síndrome se puede dar a cualquier edad y es más frecuente entre las mujeres. Puede condicionar mucho a los pacientes, ya que en ocasiones les impide llevar una vida normal. De ahí que el tratamiento se dirija sobre todo a aliviar los síntomas con cambios de estilos de vida.

Algunas de las claves que te harán sobrellevar mejor la enfermedad son las siguientes:

  • Sigue a rajatabla las recomendaciones de tu nutricionista. Evita las comidas copiosas. Es preferible comer más veces al día, pero con menos cantidad. Come despacio y mastica bien los alimentos, para facilitar la digestión.
  • En el caso de que detectes que hay algún alimento que desencadena los síntomas, consulta con el nutricionista o especialista en digestivo, para considerar eliminarlo de la dieta.
  • Evita las bebidas con gas o los alimentos que te provoquen gases.
  • Productos como el café, la bollería industrial, o los zumos envasados no son recomendados en este tipo de pacientes.
  • Mantente correctamente hidratado. Bebe al menos 2 litros de agua al día.
  • Limita el consumo de fructosa (el que se encuentra en la fruta de forma habitual), porque también produce gases.
  • Evita las situaciones de estrés o emocionales que puedan empeorar tu estado.
  • Toma la medicación que te recete el médico para paliar los síntomas.

10 cosas que debemos hacer para proteger a los niños del calor

Para evitar que enfermen a causa de las altas temperaturas

pediatra calorEl calor extremo afecta a todo el mundo, pero mucho más a los niños, que son más sensibles a las altas temperaturas. Por eso, todas las precauciones son pocas para protegerles y evitar que enfermen por esa causa. El calor puede producir deshidratación, agotamiento, calambres, insolación, desmayos, dolores de cabeza, náuseas, dolores musculares,… A continuación enumeramos algunos consejos que nuestro pediatra nos da, para proteger a los más pequeños:

  1. Mantenerse hidratado. Anima a tus hijos a beber con regularidad, incluso sin tener sed. Y para los bebés que no pueden beber agua (hasta los 6 meses), se les debe dar más cantidad de leche, para que no se deshidraten.
  2. Intenta buscar lugares con aire acondicionado. Es la única forma de encontrar temperaturas en las que el niño se encontrará a gusto. Sin embargo, eso no quiere decir que tenga que hacer frío, porque tampoco es bueno para su salud. Evita que el aire les de directamente.
  3. Vístelos con ropa ligera. Ponerles gorra para protegerles del sol.
  4. Descansar más tiempo. Con el calor, el niño se sentirá más cansado, por lo que es normal que necesite más horas para dormir y descansar.
  5. Si el niño está muy caliente, dele un baño de agua fría o rocíele con un aerosol. Será una buena forma de mantenerse fresco.
  6. Si vas a salir al exterior, no olvides aplicar protector solar, con un índice de los más altos. La piel de los niños es muy sensible y no podemos arriesgarnos a que se quemen.
  7. Elige un colchón, protector y sábanas transpirables, que facilite sus horas de sueño.
  8. Evitar salir a la calle durante las horas de más calor. Sin embargo, si en tu casa hace mucho calor y se superan los 35 grados, te aconsejamos que busques algún lugar donde haya aire acondicionado.
  9. Nunca cubras con una manta el coche de tu bebé, porque impedirá que pase el aire.
  10. No dejar bajo ningún concepto a un niño o bebé en un vehículo apagado sin aire acondicionado. Las altas temperaturas que alcanzará el coche pueden tener desenlaces fatales.

¿Ha cambiado la forma o el tamaño de tus lunares?

Los cambios pueden ser un síntoma de cáncer de piel.

Los que tenemos lunares a veces no les damos demasiada importancia. Sin embargo, debemos reeducarnos y dedicar el tiempo suficiente a revisarlos. Y es que un cambio en el tamaño o la forma de tus lunares, puede ser uno de los primeros síntomas de un cáncer de piel.

No es necesario que se haga todos los días, puesto que la mayoría de los lunares no son peligrosos. Pero sí que no te olvides de ellos para siempre.

Los que más debes vigilar son los que son diferentes al resto de lunares que tienes en el cuerpo y sobre todo los que más están expuestos al sol. También debes estar atento a los lunares que aparezcan a partir de los 30 años, que cambian de color, tamaño y/o forma. Por último, te puede poner sobre alerta cualquier lunar que sangre, pique o se vuelva sensible o doloroso.

Una vez que hayas notado cualquiera de estas circunstancias, deberías acudir a un dermatólogo, para que los revise. El especialista puede tomar una pequeña muestra de tejido para examinarla, e incluso decidir eliminarlo.