La bajada de temperatura y la humedad lo potencian

El otoño es la peor época del año para los niños asmáticos debido a dos factores: la bajada de temperaturas y la humedad. De hecho, en esta época del año se multiplican las consultas médicas sobre esta enfermedad.

Los desencadenantes más frecuentes del asma infantil son las infecciones víricas y las alergias. También influyen otros como el tabaco, el ejercicio intenso, el aire frío, la contaminación o los ambientes cargados, los factores emocionales y los cambios climáticos.

También se ha encontrado relación entre el asma y la asistencia a guarderías, la dieta de la madre durante el embarazo o el consumo de tabaco durante el mismo.

Algunos de los síntomas de esta enfermedad pueden ser confundidos con un catarro, por lo que ante la duda, lo mejor es acudir a un pediatra o alergólogo para que lo descarte. Lo normal es acudir primero al pediatra, que decidirá la derivación o no a la especialidad de alergología para realizar las pertinentes pruebas.

Diferencias entre asma y resfriado

Los síntomas del resfriado o catarro son hinchazón de ojos, congestión nasal, estornudos, dolor de cabeza, malestar general o fiebre. Casi todos estos síntomas coinciden con los de una alergia o asma. Sin embargo, los síntomas del catarro suelen tener corta duración. Por el contrario, si es una alergia o asma, se extenderán mucho más en el tiempo.

La fiebre es síntoma de que lo que tenemos en un catarro y también el aspecto de la mucosidad; en el catarro va variando, mientras que en el asma siempre tiene un aspecto acuoso.