Prevenir la salmonelosis en verano

Las personas que enferman con esta bacteria sufren trastornos intestinales.

aparato digestivo madridEn verano se multiplican los casos de intoxicaciones alimentarias, debido al mal estado de los alimentos por el calor. Entre ellas, una de las más comunes es la salmonelosis. Se produce por una bacteria llamada “salmonella”, que contamina los alimentos que no están conservados correctamente.

Las personas que enferman con esta bacteria sufren trastornos intestinales, como diarreas, cefaleas, náuseas o dolor abdominal. El mayor problema es que se puede producir una deshidratación grave del paciente, por lo que, ante la aparición de los primeros síntomas, conviene acudir al médico.

Algunos de los alimentos que pueden transmitir la bacteria son: huevos crudos o mal cocidos y sus derivados, leche cruda, agua contaminada, carne y sus derivados de algún animal infectado. También se han detectado casos de salmonelosis por consumo de fruta y verdura contaminadas al cortarlas.

Es una enfermedad muy contagiosa y se puede transmitir de un paciente a otro por la manipulación de alimentos, por ejemplo.

Consejos para prevenirla

Si no quieres que la salmonelosis te amargue las vacaciones o el verano, te damos algunas recomendaciones para prevenirla:

  • Lavarse bien las manos antes, durante y después de preparar los alimentos.
  • Refrigerar correctamente los alimentos preparados.
  • Cocer bien los alimentos de origen animal, en especial los que provienen de las aves, carne de cerdo, productos hechos a base de huevo y platos preparados con carne.
  • Mantener la cocina limpia.
  • Proteger los alimentos de la posible aparición de roedores e insectos.
  • No consumas huevos crudos o poco cocidos. Y no usar huevos sucios con el cascarón roto.
  • Si tienes diarrea, no preparar los alimentos ni cuidar a personas enfermas, niños o ancianos.
  • Lavarse correctamente las manos después de defecar.

Claves para convivir con el colon irritable

Algunos de sus síntomas son la diarrea, los gases o el dolor abdominal.

El Síndrome del Intestino Irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal que afecta al colon y que se caracteriza por un cambio en el hábito de las defecaciones, además de dolor abdominal. Algunos de los síntomas más habituales son: diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, cólicos, gases, moco en las heces.

Este síndrome se puede dar a cualquier edad y es más frecuente entre las mujeres. Puede condicionar mucho a los pacientes, ya que en ocasiones les impide llevar una vida normal. De ahí que el tratamiento se dirija sobre todo a aliviar los síntomas con cambios de estilos de vida.

Algunas de las claves que te harán sobrellevar mejor la enfermedad son las siguientes:

  • Sigue a rajatabla las recomendaciones de tu nutricionista. Evita las comidas copiosas. Es preferible comer más veces al día, pero con menos cantidad. Come despacio y mastica bien los alimentos, para facilitar la digestión.
  • En el caso de que detectes que hay algún alimento que desencadena los síntomas, consulta con el nutricionista o especialista en digestivo, para considerar eliminarlo de la dieta.
  • Evita las bebidas con gas o los alimentos que te provoquen gases.
  • Productos como el café, la bollería industrial, o los zumos envasados no son recomendados en este tipo de pacientes.
  • Mantente correctamente hidratado. Bebe al menos 2 litros de agua al día.
  • Limita el consumo de fructosa (el que se encuentra en la fruta de forma habitual), porque también produce gases.
  • Evita las situaciones de estrés o emocionales que puedan empeorar tu estado.
  • Toma la medicación que te recete el médico para paliar los síntomas.

10 cosas que debemos hacer para proteger a los niños del calor

Para evitar que enfermen a causa de las altas temperaturas

pediatra calorEl calor extremo afecta a todo el mundo, pero mucho más a los niños, que son más sensibles a las altas temperaturas. Por eso, todas las precauciones son pocas para protegerles y evitar que enfermen por esa causa. El calor puede producir deshidratación, agotamiento, calambres, insolación, desmayos, dolores de cabeza, náuseas, dolores musculares,… A continuación enumeramos algunos consejos que nuestro pediatra nos da, para proteger a los más pequeños:

  1. Mantenerse hidratado. Anima a tus hijos a beber con regularidad, incluso sin tener sed. Y para los bebés que no pueden beber agua (hasta los 6 meses), se les debe dar más cantidad de leche, para que no se deshidraten.
  2. Intenta buscar lugares con aire acondicionado. Es la única forma de encontrar temperaturas en las que el niño se encontrará a gusto. Sin embargo, eso no quiere decir que tenga que hacer frío, porque tampoco es bueno para su salud. Evita que el aire les de directamente.
  3. Vístelos con ropa ligera. Ponerles gorra para protegerles del sol.
  4. Descansar más tiempo. Con el calor, el niño se sentirá más cansado, por lo que es normal que necesite más horas para dormir y descansar.
  5. Si el niño está muy caliente, dele un baño de agua fría o rocíele con un aerosol. Será una buena forma de mantenerse fresco.
  6. Si vas a salir al exterior, no olvides aplicar protector solar, con un índice de los más altos. La piel de los niños es muy sensible y no podemos arriesgarnos a que se quemen.
  7. Elige un colchón, protector y sábanas transpirables, que facilite sus horas de sueño.
  8. Evitar salir a la calle durante las horas de más calor. Sin embargo, si en tu casa hace mucho calor y se superan los 35 grados, te aconsejamos que busques algún lugar donde haya aire acondicionado.
  9. Nunca cubras con una manta el coche de tu bebé, porque impedirá que pase el aire.
  10. No dejar bajo ningún concepto a un niño o bebé en un vehículo apagado sin aire acondicionado. Las altas temperaturas que alcanzará el coche pueden tener desenlaces fatales.

¿Ha cambiado la forma o el tamaño de tus lunares?

Los cambios pueden ser un síntoma de cáncer de piel.

Los que tenemos lunares a veces no les damos demasiada importancia. Sin embargo, debemos reeducarnos y dedicar el tiempo suficiente a revisarlos. Y es que un cambio en el tamaño o la forma de tus lunares, puede ser uno de los primeros síntomas de un cáncer de piel.

No es necesario que se haga todos los días, puesto que la mayoría de los lunares no son peligrosos. Pero sí que no te olvides de ellos para siempre.

Los que más debes vigilar son los que son diferentes al resto de lunares que tienes en el cuerpo y sobre todo los que más están expuestos al sol. También debes estar atento a los lunares que aparezcan a partir de los 30 años, que cambian de color, tamaño y/o forma. Por último, te puede poner sobre alerta cualquier lunar que sangre, pique o se vuelva sensible o doloroso.

Una vez que hayas notado cualquiera de estas circunstancias, deberías acudir a un dermatólogo, para que los revise. El especialista puede tomar una pequeña muestra de tejido para examinarla, e incluso decidir eliminarlo.