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Ingerir 45 gramos al día de alimentos integrales reduce el riesgo de diabetes tipo 2 y de cáncer de colon

La ingesta de alimentos integrales reduce la necesidad de insulina

endocrino madridProbado es el beneficio del pan y los cereales integrales en cualquier persona en general, pero más aún en personas con diabetes. El pan o los cereales integrales son un hidrato de absorción lenta, que ayuda a regular el índice glucémico, imprescindible para los diabéticos.

Está comprobado que una vez que se toma pan integral no aparecen picos altos de glucosa en sangre, por lo que se reduce la necesidad de insulina. Así, reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2, debido a que la insulina promueve la secreción de insulina.

Por otro lado, ayuda a llevar una dieta equilibrada y saludable, que se asocia a un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas.

Tres raciones son suficientes

Se estima que 45 gramos diarios (tres raciones) de harinas integrales es suficiente para reducir el riesgo de tener diabetes tipo 2 y cáncer de colon. En concreto, el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 se reduce un 20%, mientras que el riesgo de sufrir cáncer de colon, se reduce un 18%.

Por ello, todas las personas, pero más aún las personas diabéticas, deben pensar en el pan integral como un alimento básico en nuestra alimentación. Sin embargo, en la actualidad, las harinas integrales no llegan a una décima parte de lo que ocupan las harinas refinadas en nuestro carro de la compra.

Y a pesar de los beneficios del pan y cereales integrales, debemos desterrar los mitos que se asocian al pan integral: integral no significa lo mismo que light; que sea de color marrón no significa que sea integral; no tiene por qué ser biológico o ecológico.

Un 7% de la población tiene disfunción tiroidea y no lo sabe

Las mujeres tienen mayor riesgo de sufrir enfermedad de tiroides

Hipertiroidismo - endocrino madridLa enfermedad de tiroides es una disfunción grave, asociada a un aumento del riesgo de padecer enfermedad coronaria. Además, el mayor problema es que casi un 7% de la población en Europa tiene una disfunción tiroidea y lo desconoce.

De ahí que los sistemas de salud se estés preparando cada vez más para mejorar el conocimiento y el diagnóstico en este campo de la endocrinología. De hecho, algunas sociedades científicas aconsejas realizar un cribado en grupos de población concretos, como mujeres embarazadas, mujeres mayores de 35 años o personas de avanzada edad en general.

Esta patología afecta más a mujeres que a hombres. Así, se estima que se dan 420 casos entre cada 100.000 mujeres, mientras que en hombres, esta cantidad se ve reducida a 85 casos. Asimismo, la enfermedad de tiroides aumenta con la edad, sobre todo por encima de los 40 años. Se deben tener en cuenta otras causas que aumentan la probabilidad de padecerla, como por ejemplo el embarazo.

¿Cuáles son los síntomas de la disfunción de tiroides?

Son numerosos los síntomas que pueden indicarnos que estamos frente a un caso de enfermedad en la tiroides. Entre ellos encontramos: depresión, infertilidad, hipercolesterolemia, aumento o pérdida de peso, cambios de humor, falta de atención,… Su sintomatología está poco definida y es fácilmente confundible con otras enfermedades. De ahí, que en muchas ocasiones se diagnostique de forma incorrecta.

En el caso de las mujeres embarazadas, el control debe ser mayor aun, debido a que durante este estado se producen muchos cambios fisiológicos en la mujer, que puede desestabilizar la tiroides.

En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza mediante el resultado de un análisis de sangre. Se mide la concentración de hormonas tiroideas y de la TSH (hormona estimulante de la tiroides).

Ante cualquier duda, consulta con tu endocrino en Clínica Fuensanta, y él te indicará cuál es el protocolo a seguir en tu caso concreto.

Tu endocrino recuerda: la hidratación tambien es salud

Debemos beber sin tener sed para mantenernos hidratados correctamente

endocrino madridCuando tenemos sed nuestro organismo nos está avisando de la necesidad de hidratarnos. Pero debemos hacerlo antes de sentir esa necesidad de beber. Incluso en verano, con el calor, tenemos la sensación de que nada calma la sed.

Pero, ¿sabes qué es lo que mejor quita la sed? Los expertos en endocrinología recuerdan que la sed se deba calmar con agua, nunca con refrescos. Algo muy típico en verano es que cuando tenemos sed, tomamos un refresco. Sin embargo, esto no hará más que darnos más sed a la larga, además de potenciar la obesidad.

Lo mismo ocurre con el café o el alcohol, que llevan a la pérdida de agua a través del sudor, y por extensión, a la deshidratación y la sed.

Tampoco debemos elegir bebidas demasiado frías, porque puede provocar problemas estomacales. Lo ideal es que la bebida esté entre 14 y 16 grados.

Las personas mayores, los niños y los adolescentes se pueden deshidratar con mayor facilidad. Sobre todo, en los mayores y los niños, el sistema que nos ayuda a reconocer la sed, o está deteriorado o todavía no se ha desarrollado. Sin embargo, muchas personas no tienen el hábito de beber sin tener sed. Se tiene sed cuando hemos perdido el 1% del peso corporal, por lo que cuando tenemos sed ya es tarde. Hay que beber sin sed.

Por último, debemos recordar que el agua es el nutriente más importante para mantener la vida, el único realmente necesario y que no contiene calorías. Recuerda beber entre 10 y 12 vasos de agua al día. ¡Tu salud te lo agradecerá!

En verano, controla tu diabetes

Con el calor se producen más hipoglucemias y hay que tener cuidado.

diabetes madridDurante la época veraniega, el calor hace que nos resulte más difícil mantener los niveles de glucosa a raya. Y eso se produce porque las altas temperaturas dilatan los vasos sanguíneos, absorbiendo más insulina y provocando hipoglucemias con más frecuencia. De ahí, que los enfermos de diabetes deban extremar las precauciones.

Para evitarlo puedes seguir una serie de consejos que te ayudarán a cuidar tu salud durante estos meses:

– Hay que tener en cuenta los cambios que sufre nuestra vida en verano (de comida, de actividad), y tenerlo en cuenta por si hiciera falta cambiar las pautas de insulina. Para ello, se deben controlar los niveles de glucosa con más frecuencia. Además, no debes olvidarte de medirlo antes de conducir para evitar accidentes.

Bebe suficiente agua y evita bebidas gaseosas y con mucho azúcar. La hidratación es muy importante para no elevar los niveles de glucosa. Si tienes dudas, consulta a tu médico sobre la cantidad recomendada en tu caso concreto.

Cuida los medicamentos y mantenlos alejados del calor. Por ejemplo, la insulina debe estar fresca y no debe darle directamente la luz del sol.

– Cuando salgas de viaje no te olvides de llevar tu medicación y las herramientas para medir los niveles de glucemia. Además, si vas a facturar el equipaje, estos elementos deben viajar contigo en el equipaje de mano. No puedes arriesgarte a que se pierdan. Por otro lado, te recomendamos que lleves siempre el doble de medicación por si acabas en un sitio donde no puedas comprarla

Protégete de la exposición solar directa en las horas centrales del día, usando protección solar y ropa ligera.

No debes olvidarte de practicar un poco de ejercicio, aunque sea caminar. Cuando lo hagas, no elijas lugares donde haga demasiado calor y si lo haces al aire libre, elige las primeras horas de la mañana o las últimas del día.

Lleva siempre contigo algún alimento que contenga azúcar, por si sufres una hipoglucemia. Esto hay que hacerlo siempre y mucho más en verano.

Cuida de no tener heridas en tus pies y nunca camines descalzo porque será más fácil que sufras cortes, ampollas,…

– Si vas a realizar algún viaje largo, no te olvides de intentar planificarlo para que no interfiera en las comidas. Durante esos días intenta llevar el mayor control posible.

 

El riesgo de cáncer aumenta en mujeres con sobrepeso

También tienen más riesgo de sufrir diabetes tipo 2, presión arterial alta o enfermedades cardiovasculares.

Las personas con obesidad tienen demasiada grasa en el cuerpo, y por eso tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud como la diabetes tipo 2, presión arterial alta o enfermedades cardiovasculares. Además, se ha descubierto que estas personas también tienen un mayor riesgo de sufrir cáncer.

Los motivos que pueden llevar a ello son:

  • El aumento de los niveles de insulina.
  • La inflamación crónica de nivel bajo, relacionada con el aumento de muchos casos de cáncer.
  • Cantidades más elevadas de estrógenos, que hacen crecer el riesgo de cánceres como el de mama o endometrio.
  • El número alto de células grasas que producen un crecimiento de las células cancerosas.
  • La pérdida de peso y recuperación de forma repetida también puede ser un factor desencadenante.

Los tipos de cáncer más asociados al sobrepeso son el de mama, el de colon, de útero, riñón, cuello y cabeza, esófago, páncreas, endometrio, próstata, vesícula biliar o tiroides.

Los expertos recomiendan mantener un peso saludable. Para ello, se deben seguir unas normas alimenticias que ayudarán a conseguir el peso deseado (comer fruta, verduras, proteínas magras y grano integral, limitar los alimentos y bebidas con mucho azúcar). Por supuesto, la actividad físicas es muy importante para completar la dieta alimenticia; entre 30 y 60 minutos de ejercicio moderado diario puede ser suficiente.

A veces, los cambios nutricionales y de actividad física no son suficientes, porque el sobrepeso de debe a otros factores como los genéticos, hormonales, ambientales, emocionales,… En este caso, acudir a un nutricionista experto en estos temas, te ayudará a determinar tus necesidades concretas.

Mayor riesgo de cáncer de endometrio, riñón, colon y mama