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¿Es tan buena la cerveza para la salud como dicen?

Beneficios de la cerveza que puede que no conozcas

Llega el verano y con él la época en la que la  es la reina de las bebidas. Una de las más consumidas en todo el mundo, esta bebida tiene muchos beneficios para la salud. Pero no debemos olvidar que hay que tomarla con moderación, sobre todo si es con alcohol.

Sin embargo, ahí van unos cuantos beneficios de esta bebida que sin duda te sorprenderán:

  • Cuida de tu corazón. Regula el colesterol y ayuda a combatir ciertas enfermedades cardíacas.
  • Es buena para los huesos. La cerveza tiene silicio, que ayuda a mejorar la densidad de los huesos y evita la pérdida de la masa ósea. Por lo tanto, previene la osteoporosis y alivia los síntomas de la menopausia.
  • El silicio también previene las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, por ejemplo. Además, mejora la memoria y la concentración.
  • Es antioxidante y previene la aparición de células cancerosas.
  • Mejora el sistema inmune. Si tomas cerveza de forma habitual tendrás menos posibilidades de contraer enfermedades infecciosas como los herpes, catarros,… y en el caso de que se contraigan, los síntomas serán más leves y se curará antes.
  • Es un antiinflamatorio natural. Gracias al lúpulo ayuda a prevenir enfermedades que tienen que ver con el envejecimiento.
  • Tiene ácido fólico, por lo que es recomendable para las embarazadas. ¡Por supuesto, sin alcohol!
  • Mejora las patologías estomacales. Por ejemplo, ayuda a prevenir la infección provocada por la bacteria Helicobacter Pylori.
  • Evita el estreñimiento. La cerveza tiene mucha fibra, y por lo tanto ayuda a nuestra salud intestinal.
  • Es diurética.
  • Previene las cataratas. El consumo moderado de cerveza es recomendable para personas con antecedentes familiares de cataratas, o personas propensas a padecer esta patología, como los diabéticos.
  • Contiene vitamina B, por lo que aporta energía.

Y por si estos beneficios no fueran suficientes, también tiene otros que afectan al aspecto de las personas. En concreto, mejora el estado de la piel y el cabello. ¿Necesitas algo más?

Cenas de empresa: cómo le puede pasar factura a tu salud

Dolor de cabeza y malestar general es lo más habitual

centro médico madridEste fin de semana y la próxima semana quien más y quien menos tendrá que asistir a alguna cena de empresa. Y aunque es una oportunidad para conocerse mejor y unir lazos, también puede pasar factura a nuestra salud. Efectivamente, ¡un día es un día! Pero no está de más que recordéis los dolores que muchos de vosotros tendréis al día siguiente, para que pongáis remedio para evitarlo.

El dolor de cabeza y el mal cuerpo es lo más típico que todos hemos sentido alguna vez, el día siguiente a la cena de empresa. Por mucho que nos guste cuidar nuestra alimentación, esa noche comemos y bebemos más de lo debido. Ardores y gases se unen a los dolores de cabeza y nauseas, que muchas veces llevan a muchos a las urgencias del hospital más cercano.

Normalmente, estos efectos están provocados por el consumo excesivo de alcohol y las comidas copiosas. El tamaño de nuestro estómago, que normalmente está acostumbrado a ingerir cantidades menores, aumenta de tamaño y empuja a los órganos de alrededor. Y os preguntaréis, ¿pero cómo puedo evitarlo? Pues usando el sentido común y haciendo caso a las señales de nuestro cerebro, que nos indican que ya estamos llenos. De hecho, nuestro organismo tiene un mecanismo de defensa que nos provoca náuseas cuando no tenemos más hambre, para que dejemos de comer.

Todo esto se une a que además, la cena suele ser muy tarde. Está demostrado que alargar la hora de la cena incrementa el hecho de padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por no hablar de que corremos el riesgo de aumentar de peso más rápidamente y de que se altera nuestro ciclo de descanso, provocando más pesadillas.

El alcohol, el peor enemigo de nuestra salud en estos eventos

Uno de los mayores peligros, además de la comida, son las copas con las que acompañamos esos platos. De sobra es conocido el efecto terrible que puede producir el consumo excesivo y continuado de alcohol en nuestro organismo. Sin embargo, como tampoco queremos aguaros la fiesta, os recomendamos beber siempre con el estómago lleno, de esta forma los efectos serán menores.

De una forma u otra, si te pasas con las copas no podrás evitar sentir la tan temida resaca al día siguiente.

Igual que cenamos más tarde, también retrasamos la hora de irnos a la cama. Si es un día no pasa nada, pero si lo hacéis a menudo, debéis saber que se pueden producir alteraciones en el metabolismo y acelerar nuestro envejecimiento. Incluso puede acabar dañando la memoria.

Así que, si todavía estas a tiempo, toma nota de estos consejos para intentar que las consecuencias de tu cena de empresa no sean catastróficas. ¡Te alegrarás al día siguiente!

En verano, los mayores necesitan beber agua aunque no tengan sed

Con la edad disminuye la sensación de sed, por eso no hay que esperar a sentirlo.

Para cualquier persona es importante ingerir la suficiente cantidad de líquido, sobre todo en verano, para prevenir la deshidratación. Pero más importante es en las personas mayores, que deben beber aun sin tener sed.

Los médicos recomiendan beber entre seis y ocho vasos de líquido al día. Además, se recomienda consumir alimentos que tengan gran contenido de agua, como frutas y verduras, ya que éstas también ayudan a mantener la hidratación adecuada.

Para hacerlo de forma correcta debemos elegir líquidos que sean bajas en azúcar y ricas en sales minerales. La temperatura del líquido debe estar entre 11 y 14 grados y debemos intentar consumir más por la mañana y a media tarde y disminuir la cantidad por la noche, para no aumentar la necesidad de micción.

Por último, es importante beber nada más levantarse uno o dos vasos de agua para facilitar el movimiento intestinal.

Atención a los síntomas de la deshidratación

Debemos mantenernos atentos a los síntomas de deshidratación, como por ejemplo la sed, sequedad de mucosas y piel, disminución de la orina y estreñimiento. En los casos más graves se produce también una pérdida brusca de peso, orina oscura y concentrada, somnolencia, cefalea y fatiga extrema, entre otros.

Con la edad, disminuye la sensación de sed, por lo que se puede llegar a tener deshidratación casi sin darnos cuenta. De ahí que estas personas deban beber sin llegar a tener sed, porque la idea es que esa sensación no se provoque nunca.

Beber muchas bebidas azucaradas, ‘light’ y zumos de fruta aumenta el síndrome metabólico

El síndrome metabólico es uno de los mayores problemas de salud mundial.

bebidas azucaradasTomar más de 5 vasos semanales de bebidas azucaradas, light o zumos de fruta aumenta la posibilidad de sufrir lo que se conoce como el síndrome metabólico.

Este síndrome es un conjunto de factores de riesgo que incluyen el aumento de la obesidad abdominal, hipertensión, aumento de los niveles de triglicéridos, y reducción del conocido como colesterol bueno (HDL). Así, las personas con síndrome metabólico tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un infarto de miocardio o un derrame cerebral y un riesgo dos veces mayor de morir por alguna de estas causas.

Para determinar si se sufre o no el síndrome metabólico, se mide la circunferencia de la cintura. La grasa que se acumula alrededor de la cintura es la más peligrosa desde el punto de vista del riesgo cardiovascular. En concreto, los hombres no deberían superar los 102 cm, mientras que las mujeres no deberían superar los 88 cm.

No más de 5 vasos semanales

Varios estudios han demostrado que las personas que beben más de esta cantidad (5 vasos) tienen entre un 43 y un 74% más de posibilidades de desarrollar este síndrome. Y existe mucho más riesgo cuando hablamos de bebidas light edulcoradas que en el caso de bebidas azucaradas.

Por otro lado, el consumo habitual de bebidas azucaradas incrementa en un 9% el riesgo de tener hipertensión y niveles bajos de colesterol bueno. Las bebidas light y los zumos naturales aumentan el riesgo de obesidad abdominal.

En el caso del consumo de zumos de frutas naturales y envasados, se ha comprobado que su ingesta excesiva aumenta el riesgo de padecer el síndrome con el tiempo.

Por lo tanto, los expertos en endocrinología recomiendan disminuir su consumo a menos de 5 vasos a la semana. Asimismo, recuerdan la importancia de seguir una alimentación lo más cercana posible a la conocida como Dieta Mediterránea, donde se incluye el consumo de cantidad suficiente de agua y vino tinto con moderación, mientras que las bebidas azucaradas o edulcoradas no están incluidas.

Niños y ancianos: los más vulnerables al cambio de hora

Afecta al sueño, la alimentación y el estado de ánimo

Con el cambio de hora llegan los trastornos en nuestros hábitos. Afecta a nuestro sueño, a la alimentación e incluso al estado de ánimo.

Los efectos del cambio horario se producen porque se ve afectado nuestro ritmo circadiano, que está regulado por un sistema hormonal. Este sistema ajusta las principales actividades diarias del individuo como los momentos de dormir y comer. Con el cambio de horario, nuestro ritmo circadiano se desequilibra.

Entre los síntomas producidos por ese desequilibrio se encuentran cambios en el estado de ánimo, desvelos, irritabilidad, falta de concentración y cansancio.

Los efectos pasan en unos días

No hay que preocuparse por estos cambios ya que habitualmente, se reajustan por sí mismos pasados unos días. Aun así, a las personas a las que más afecta es a los niños y ancianos, que precisan de más días para adaptarse al nuevo horario

Para evitarlos o atenuar sus efectos se aconseja mantener los hábitos de vida tal y como estaban antes del cambio de hora. Además, puedes tener en cuenta los siguientes consejos para notar el cambio lo menos posible: no dormir la siesta durante los primeros días, realizar ejercicio moderado todos los días (pero nunca antes de acostarnos porque activará nuestro organismo), evitar tomar bebidas como café o alcohol, o cenar ligero para que nos resulte más fácil conciliar el sueño.

Cambio de hora